Ese “ser” incomprendido ….

lobo o cordero

lobo o cordero

Lo cierto es que ni me atrevo a denominarlo. El empresario o emprendedor, como se redenomina hoy en día (y podríamos argumentar sobre estos sustantivos de aquí a la eternidad), ha tenido en las diferentes fases o ciclos de la vida, consideraciones/valoraciones muy diferentes. Desde salvador de la clase obrera hasta ogro explotador de las clases más desfavorecidas.

Creo que, como latinos que somos, somos pasionales y el término medio no está hecho para nosotros.  De héroe a villano en “cero coma”…

Lo cierto es 

que un empresario suele ser alguien que arriesga su patrimonio, secuestra su vida familiar por desarrollar un proyecto personal. Lucha por conseguir un sueño que, a veces incluso, ni lo soñó el mismo.

Conozco muchos empresarios, quizás demasiados … las canas no perdonan…. Hay de todo:

– Emprendedores que además de gestionar el día a día, no paran de “inventar” y de reinventarse, creando y desarrollando nuevas oportunidades empresariales.

– Empresarios tradicionales, que gestionan con más o menos éxito las empresas consolidadas

– Dueños de chiringuitos que sobreviven a la dura competencia existente

– Magos de la innovación

– Esclavos del Trabajo

– Esclavistas de los Trabajadores

– etc, etc, etc.

Para mí hay dos clases de Empresarios:

– los que luchan día a día por mejorar su empresa junto a sus trabajadores, gestionando las oportunidades, resolviendo los problemas y buscando la suerte día a día junto a su equipo, y

– los que parten la empresa en dos, considerando a los trabajadores como “elementos de producción” que luchan día a día por mejorar su empresa, creyendo que podrán hacerlo solos.

Las empresas que triunfan son aquéllas que están dirigidas por Empresarios trabajadores, inteligentes, exigentes y están rodeados de empleados preparados y motivados, y que forman un equipo cohesionado sabiendo que el mundo empresarial es algo más que un sueldo a cambio de un horario de trabajo.

He conocido empresarios muy trabajadores que te dan ejemplo de cómo trabajar bien, cómo  afrontar momentos difíciles… y otros, maestros de cómo no hay que hacer las cosas.

Hay que tener en cuenta que dirigir una empresa no sólo es “gestionarla bien”, sino que tienes que hacerlo mejor que los demás. Con un cinco no se aprueba, tienes que estar en el porcentaje de supervivientes que el Mercado permite.

Quiero agradecer a todos los empresarios que me han dado una oportunidad laboral, porque muchos de ellos han sacrificado su patrimonio, su vida y sus ilusiones por sacar proyectos empresariales que, entre otras cosas, nos ha permitido a los empleados llegar a donde estamos, que no es poco. Gracias.

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Acerca de Miguel Fernandez Aguila

Economista Real, Navegante Potencial
Esta entrada fue publicada en Actualidad, Economía y Finanzas, Emprendedores, Personal, Recursos Humanos, Trabajo, Valores y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

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